No te fallé, Serymar

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Mi hermana Serymar había llegado recién a Coahuila de una sesión fotográfica en Mazatlán con su novio y prometido Jorge, las fotos eran para mostrarlas en su boda; yo ya sabía que tenían problemas  pero no me imaginaba lo que en unas cuantas horas mi vida y la de toda mi familia estaba a punto de cambiar. Hoy veo a través de la distancia, y puedo decir: ¡No te fallé, Serymar!

-Ay Sandra, a veces no sé si vaya a haber boda, las cosas no van bien- me dice.

-Pero, ¿por qué? ¿qué es lo que pasa?- le pregunto.

-Peleamos mucho por nuestros hijos, él quiere que a cada rato esté regañando a Romeo y eso no me parece.

-Vayan a terapia, busquen ayuda- le sugiero.

Es lo que recuerdo de nuestra última charla.

Jorge, quien era la pareja de mi hermana venía de una relación en donde tuvo una hija, mientras que Serymar, con 21 años, ya sabía lo que es una separación; de su primer matrimonio nació Romeo de 3 años.

La última vez que vi sus redes sociales publicó en su Facebook una foto de ella acompañada de la frase, “ten cuidado de las personas hoy te abrazan y mañana te traicionan”, eso fue último que ella publicó.

Era 27 de enero del 2017, Serymar fue a una reunión de sus compañeros de secundaria, llegó a la casa y le pidió a mi otra hermana que cuidara a Romeo para que en la noche pudiera acompañar a una fiesta a Jorge para tocar, era músico en una banda de música norteña.

Toda la noche estuve muy inquieta, a las 6:40 am sonó mi teléfono, era una llamada de Jorge, contesto pero no era él, era su papá, quien me avisó que habían tenido un accidente, supuestamente chocaron con un tráiler.

-¿Cómo está Serymar?

-Está delicada pero no le pueden hacer nada necesitan que esté un familiar directo acá.

No pues que me levanto, con la boca seca despierto a mi mamá con mucho cuidado, porque mi papá hace un año había sufrido un infarto cerebral, mi otra hermana que vive en la planta alta de la casa se dio cuenta, se desmayó, nos entretuvimos tratando de restablecerla.

El esposo de una amiga que era taxista nos llevó, estábamos muy nerviosas, no nos encontrábamos en condiciones de manejar  y cuando llegamos al hospital ahí estaban los papás de Jorge, nos abordaron antes de entrar, pero mi mamá le dijo, “no me diga nada, primero quiero ver cómo está mi hija”, lo único que alcanzó a decirle fue que Jorge y Serymar habían tenido un accidente, que habían chocado con un modelorama, todo fue muy rápido,  pero ahí yo me molesté porque el señor ya me estaba diciendo otra cosa ¿No que habían chocado con un tráiler?

Ya adentro del hospital, la doctora nos dijo que estaba muy grave, que ¿por qué nos habíamos tardado  tanto en llegar?, nos sorprendimos porque a nosotros llegamos rápido, nos acaban de avisar.

La doctora nos dijo que Serymar estaba ahí desde las 3:00 AM y las lesiones que ella trae no son de accidente, son de atropellamiento: ni estaban los vidrios quebrados, ni había nada que indicara un que mi hermana tuviera esas lesiones por un choque. Con Serymar venía una amiga en la ambulancia ella estaba dando su declaración, ya después me enteré que era Nayeli, ella la acompañó a ver tocar a Jorge.

En el hospital no la podían atender, no tenían el equipo ni había personal, y pues lo primero que se me ocurrió, fue llevarla al Club de Leones, un hospital en donde había trabajado mi otra hermana, eso fue como a las 8:00 AM  ya para que la entubaran y la pasaran a rayos x, para las 11:00 AM me salgo a la banqueta y llega Nayeli con los policías, me dicen que eso no fue un accidente, que Jorge la embistió con el carro, en eso mi mamá salió gritando que a su hija se la atropellaron, estaba llore y llore, ahí estaban los papás de Jorge y su mamá empezó a llorar y a gritar como loca.

Ellos ya lo estaban escondiendo, nos decían que lo estaban buscando y que había sido un accidente, ya de ahí nos dimos cuenta por medio de Nayeli que el papá de Jorge le había indicado que si le preguntaban, dijera que fue un accidente, que venían arriba del vehículo pero su amiga dijo que ella no tenía porque decir mentiras.

Se ponían disque de buena gente, que les preocupa mucho Serymar, pero por acá nos enteramos que trataron de comprar al perito, pero no se pudo porque el automóvil no tenía ninguna señal de que ella había salido proyectada desde el carro, él la atropelló.

Ahora ya sé, en el proceso, el papá declaró que Jorge fue, según ellos, a pedir auxilio, que se quería hacer daño y por eso lo mandaron con un “psicólogo muy bueno” a Parral, Chihuahua  y que nadie les había dicho que la autoridad lo estaba buscando.

Ya pasaron dos años, fue el 28 de enero de 2017, en  el hospital ya sabían que se iba a morir, la paramédico dijo en su testimonio que pensó que ella ya estaba muerta, gracias a dios llegó con vida al hospital. Días después su cerebro ya no dio señales, la desconectan del respirador, tardó unas horas en morirse, como a las 12:50 de la madrugada del 4 de febrero fue cuando definitivamente murió.

Jorge ya fue condenado a 46 años con tres meses de prisión, casi la pena máxima en el estado de Coahuila que es de 50 años. Se le comprobó el feminicidio, la violencia física, emocional, psicológica y económica; se le comprobó el dolo y la traición, tuvo la oportunidad de haber desistido de asesinarla en varias ocasiones. Declararon que fue feminicidio utilizando como arma mortal su auto.

Pero no puedo celebrar una desgracia, nos marcó la vida a ambas familias, le quitó la vida a Serymar y le trazó un futuro incierto a Romeo, también lesionó a la familia de él, por una parte me siento satisfecha porque es el logro de una lucha; no puedo celebrar que hayan condenado a un hombre tantos años, está muerto en vida.

Siento satisfacción por haberle cumplido a Serymar, pero tengo otra deuda con su hijo, desde enero estamos haciendo presión para que en el Estado de México, el gobernador tome en serio a los feminicidios y los huérfanos de estas mujeres. Es en donde hay más asesinadas por violencia.

Por eso hicimos “Los machos nos matan en México”, una comunidad en Facebook que ya es una revista impresa, la hemos distribuido en diferentes estados, las familias de las víctimas se la han llevado por todo el país y no tenemos ningún subsidio. Han participado especialistas y periodistas que se quieran sumar, es bimestral; queremos ponerle un rostro a las víctimas de feminicidio.

 

¡No te fallé, Serymar!

 

Ángel Molina

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