Debut

En primer lugar quiero agradecer en lo general a la gente de DBT News y en lo particular a Elizabeth Ponce, por la oportunidad que me brindan de escribir cada semana en este medio informativo sobre temas de actualidad, políticos y deportivos. Es un reto atractivo e interesante el tener un espacio para difundir semanalmente ideas propias.

Todo inicio, siempre es complicado. La primera vez para todo, el debut pues, es una experiencia muy peculiar. Va desde el primer día de clases, el primer examen oral, primer beso, el primer gol, la primera audiencia y súmele Usted según la profesión y estilo de vida. Toda primera vez es única e inigualable. Da un nervio muy peculiar, inolvidable y que por lo tanto uno posteriormente disfrutará recordando aquella ocasión. Se aprenderá en el camino y se progresará, habrán lecciones y naturalmente, a base de trabajo, una mejora en lo profesional y en lo personal. En la expectativa de que se genere esta situación y que sea grata para todos, entro en materia con el tema de esta semana.

Dado el deterioro institucional y del tejido social en nuestro país y en unos estados más que en otros, a causa de la delincuencia organizada, es fundamental contar con un sistema de seguridad eficiente. Hace mucho tiempo que por corrupción existen vacíos por parte del Estado y por tal motivo, las policías municipales, estatales e incluso la Federal, se vieron rebasadas por el citado fenómeno delincuencial. Existen regiones del país (Guerrero, Tamaulipas, Jalisco, etcétera), en donde se reproduce el fenómeno de la canción “Señor Matanza” de Mano Negra. Un grupo delincuencial cubrió estos vacíos de poder, haciendo que la vida en esos estados sea imposible.

Ante dicho panorama, resulta necesario e imprescindible la intervención de las fuerzas armadas en colaboración con una policía de carácter civil. Por ello resulta más que razonable la creación de la Guardia Civil, propuesta del actual gobierno. Sin embargo, por los antecedentes que tiene el Estado Mexicano de violaciones a los derechos humanos (Tlatelolco, “El Halconazo”, Aguas Blancas, “la Guerra contra el Narcotráfico, Ayotzinapa y demás ejemplos), es peligroso dejar la dirección de un asunto tan delicado al Ejército o a un jefe de estado.

Originalmente la propuesta del Ejecutivo Federal iba en el sentido de dotar de amplias facultades al Ejército y darle por lo tanto el mando de la Guardia Nacional. Diversas organizaciones civiles, la ciudadanía y los partidos de oposición alzaron la voz ante dicha propuesta. Después de intensas negociaciones, el pasado jueves, el Senado de la República alcanzó una votación por unanimidad en la que se acordó que el mando de la Guardia Nacional sería civil, se respetarán los derechos humanos, la temporalidad de las Fuerzas Armadas en dicha Guardia será de cinco años y habrá respeto a la autonomía de los estados.

Indudablemente es un triunfo para todos. Para la oposición y la sociedad civil, una demostración de que cuando se presiona y se utilizan buenos argumentos, se pueden alcanzar logros. Para el Ejecutivo Federal y para Morena, lo es en el sentido de que demostraron que también pueden escuchar, sin utilizar su mayoría absoluta y sin caer en el primitivo “estás conmigo o estás en mi contra”.

No siempre suceden este tipo de situaciones benéficas, sin embargo, cuando se dan hay que disfrutarlas. El siguiente paso es que el Ejecutivo lo firme, que por las declaraciones del Presidente, todo parece indicar que irá en ese sentido.

Por el bien de todos, espero que esta votación se concrete en una Guardia Nacional eficiente, que contribuya a solucionar los problemas de seguridad y que por lo tanto mejore el nivel de vida de poblaciones afectadas y dolidas desde hace mucho tiempo. Esto resulta no sólo un debut de quien suscribe esta columna, sino también un debut de la actual generación de políticos en la civilidad y en los acuerdos por el bienestar nacional. ¡Enhorabuena!

Clemente Molina Enríquez
Twitter: @acmeg1904